Los hijos... de otros
Hace cuatro meses cumplí los 30 años, primera y gran parodia para mí, jamás me visualicé cumpliendo esta treintena de años cuando jugaba con muñecas en la Arequipa de mis recuerdos, para mí, en ese entonces, tener treinta años era como ser muy pero que muy mayor, como tener la edad de mi profe; menos aún pensé que a esa edad sería todavía una estudiante y que para colmo de males no tendría carro. Es decir, no sólo tengo el trauma de haber pasado a la base 3 , con todo lo que eso conlleva, sino que encima voy en autobús. ¡Es que esto es de no creer!
La segunda gran parodia de esta vida es que empiezo a sentirme tía. Y es que soy una tía, pero solo de mis cuatro guapos sobrinos que no veo hace más de tres años. Lo del sentimiento de tía es porque aunque este viviendo en Europa, en donde todo el mundo se casa bastante adulto por no decir bastante señor o señora y se tienen hijos por ahí como a los 34 o 35, yo no tengo hijos y vaticino que no los tendre y que me quedaré con el letro puesto por mis sobrinos de Sí ella es mi tía, la que vive en España, y que no tiene hijos. ¡Qué horror! Me late que no tendré familia, ni un chibolito que me mire a los ojos y que sea igual a mí –lo de que sea igual a mí lo retiro, no podría lidiar con alguien como yo, bufff too much- esto no significa que a partir de hoy, fruto de la desesperación, voy a volverme loca y desatarme en sesiones maratónicas sexuales hasta quedar embarazada sea como sea, ¡que va! Si al final va a ser que la cuestión va más allá de tener con quién a saber, realmente, qué quieres y cuándo lo quieres. Yo no quiero tampoco tener un hijo, por el momento, y eso es lo que más me preocupa no vaya a ser que este perdiendo la esencia de madre que habría que tener debajo de estos hermosos litros de silicona.
Otra parodia son las amigas con ganas de ser madre. Resulta que hace poco una amiga de Donosti me dijo que estaba pensando embarazarse el próximo año, ¡y no lo puedo permitir! es la única con la que salgo de fiesta. Mis otras amigas viven en Mallorca así que es una tragedia que tu amiga quiera tener hijos cuando ella es la única con la que amenizas tus largas tardes sin hacer nada. Las otras dos amigas del grupo ya tienen hijos, así que sus vidas son ya bastante complicadas como para hacer demasiada vida social. Entonces, es ahora cuando empiezo a ponerme nerviosa porque encima de que esta ciudad no me gusta, no tendré con quien salir a tomarme una copa o al menos a dar un paseo por la playa. Si, lo sé, acaba de salir mi vena egoísta, la despiadada, aquella que teme más a la soledad de los amigos que la de la vida entera sin un hijo.
Imagino que la presión social es otra de esas parodias que nos persiguen a las mujeres. Primero tienes que tener novio, luego casarte, después darle un nieto a tu madre, llevar un matrimonio ejemplar a la vista de los amigos y familia, darle una buena educación a tu niño y morir en paz con el compañero que elegiste cuando tenías a lo mejor 18 años, y que no tenías ni puñetera idea de sus traumas mal resueltos o de esas ganas que tenía de agarrarte como si fueras un muñeco porfiado al que había que dar golpe hasta reventar. Qué gran parodia la de la sociedad que hace que chicas - jóvenes- solteras- treintañeras se puedan ver con un futuro medio rancio y que no tengan de otra que ahogar entre las almohadas de la cama el stress que se origina por el hecho de no tener un hijo a esta edad!!! -teniendo en cuenta que todos, incluso tus amigos más jóvenes, ya los tienen- pero bueno lo mejor es no perder ni un minuto cayendo en la desesperación ni haciendo caso a las habladurías del vecino que te mira con cara de compasión sólo porque no tienes hijos y tampoco conoce novio alguno en tu vida; que tener pareja no es lo más importante en la vida ni lo de tener hijos tampoco... ¿o si? Las solteras están muy bien solteras y los matrimonios de años sin hijos también y… eso. ¿no?
Lessar