I Tego Arcana Dei

Un espacio como cualquier otro para dar rienda suelta a los pensamientos, a la imaginación, para comunicar y ser leído, analizado por algunos o simplemente ignorado por muchos. Lo importante es intentarlo y quedar a merced de quienes creen en uno y nos dan el voto de confianza; y demostrar que mas que un trabajo es un compromiso para con el lector. LESSAR

miércoles, febrero 13, 2013

Ratzinger no es el único.


Sorprendente oportunidad para escribir. Hacía mucho tiempo que las líneas de este blog se habían empolvado y rezagado. No por falta de interés, todo sea dicho, sino por falta de malicia o ausencia de tiempo por ponernos una excusa. Ahora que en nuestro derredor el panorama político, social, económico y religioso se ve alterado me he visto en la obligación, para conmigo misma y mis más allegados, de dar mi opinión sobre el punto que más me llama la atención y al cual me decanto por considerarlo menos nocivo que los otros tres que dejaré de lado: La religión. La política y la economía me traen sin cuidado, el trastoque social me interesa demasiado como siempre pero hoy le haré un esquinazo y me inclinaré a dedicarle unas líneas al aspecto religioso y cómo no me ha sorprendido tanto cambio y renuncias de última hora.

Hace muchos años me declaré agnóstica. Esto se lo debo en buena parte a Richard Dawkins (gracias por escribir Dios una ilusión), mi amigo Ricardo Hammoud, a los pocos favores que en base a rezos desesperados me hizo Dios y a la misma iglesia a la que asisten fanáticos, doble moral con los cuales no me quería identificar y que con golpes de pecho creen que todo se es perdonado. Que ¿Qué es ser agnóstico? En una respuesta enciclopédica sería: “Es aquella postura filosófica o personal que, a grandes rasgos, considera inaccesible para el ser humano todo conocimiento de lo divino y de lo que trasciende o va más allá de lo experimentado.” En una respuesta coloquial: soyde las que no niega pero tampoco confirma nada. Yo hasta que no lo vea no puedo afirmar ni negar. ¿Más claro?

Ser agnóstico no es otra cosa que una salida rápida a no ser juzgado de manera severa por aquellos que escudriñan entre manos un rosario al que le tienen fervor absoluto. Por otro lado, mi agnosticismo siempre fue una forma de renuncia a todas las falacias que como bombardeo trataron de inculcarme las monjas y los profesores de teología a temprana edad e incluso en la adolescencia. No compartía en ese entonces ni comparto aún muchas teorías que considero absurdas de la religión, ni su estructura, ni sus propósitos ni sus sectas enfrascadas en normas prehistóricas que les llevan a juzgar al ser humano a diestra y siniestra para finalmente declararlo como "mala persona" con pasaje directo al infierno. ¡No, nunca pude ni podré con eso!

No me gustan los claustros ni las bancas ni arrodillarme ante una imagen. No creo en que alguien escuche mis errores, yo no les llamo pecados, ni declarar ante cientos de fieles mediante golpes de pecho lo “mala” persona que creo que soy. Como no estoy de acuerdo con pasajes bíblicos que más tienen de fantasioso que de real, mucho menos me gusta que el señor que me dice que soy “pecador” porte ropas más caras que las mías cuando El  ha sido el primero en hacer un voto de  pobreza y yo no, la diferencia entre ambos es que a El le dan regalías en forma de limosnas por haber trabajado una hora  y a mí trabajando ocho no me dan ni las gracias. No me gusta que me vean la cara y yo creo en cierta forma que la Iglesia lo ha hecho continuamente con todos nosotros durante mucho tiempo,  en mi humilde opinión.

Ayer me levanta la noticia de que el Papa se va, levanta sus “bártulos” de casa Vaticano y se retira al exilio para no ser recordado. Se va por su propia voluntad dicen y por salud. La verdad da igual cuál es el motivo en realidad, lo importante es  que es un desertor como muchos de nosotros. Como yo, al final no me siento tan sola. Quizás también leyó a Richard Dawkins (os lo recomiendo), o quizás conoció a mi amigo Ricardito  Hammoud, sea cual fuere la razón ahora los católicos,cristianos y demás fieles se encuentran “despapados”. Sin su cabeza, sin su guía… momento “difícil” por donde se le mire y al cuál nunca pensé asistir en mi vida con ojo espectador. Un Papa no renuncia… o muere o lo matan, según la historia; pero renunciar? Eso no lo creí posible.

Llevo días mirando en la Web y oteando en foros toda clase de teorías que podrían haber ayudado a que Ratzinger se viera en la necesidad de dimitir, y ninguna aún me ha convencido. Quizás la que más llama mi atención sea aquella que profesa que hay tanta basura metida entre las cloacas del Vaticano que ya era imposible soportar el hedor llevándolo, por decisión propia, al desalojo. Tantos casos de corrupción no resueltos, pederastias, abusos de poder, etc. Tanta basura que es incontenible que ha hecho que un señor en estado de jubilación, todo sea dicho, se vaya por la puerta de atrás, con sollozos más que de pena de vergüenza ante tanta perversión imposible de acallar. Lamento mucho no tener ninguna nueva teoría, la verdad lamento mucho no tener siquiera una teoría posible o probable ante tan tamaño hecho de renuncia consumada.

No creo que renunciar sea fácil porque en cierta manera es admitir las faltas, que por supuesto aún no sabemos a ciencia cierta cuales son, pero que nos las podemos imaginar. Recordemos que renunciar no está permitido para muchos (si tenemos en cuenta el qué dirán de la gente). Renunciar es vergonzoso porque echa por tierra nuestras teorías más personales: las que tenemos creídas y actuábamos conforme a ellas. Renunciar es avivar el avispero del vituperio, de la burla, de los ensañamientos, del “yo te lo dije”, del reclamo. Renunciar es dejar la veda abierta a ser juzgado y no perdonado.

Ahora es momento de que aquellos que se dan golpes de pecho para pedir perdón puedan disculpar que este señor Ratzinger, de 85 años, se retire en paz, tranquilo, con la cabeza en alto. Dejadlo que se dedique a la huerta, a sembrar patatas en el retiro, a recordar en una mecedora sus épocas de cardenal, los casos de  pedofília: las violaciones y abusos sexuales contra niños y adolescentes cometidos por parte de sacerdotes y obispos. Su controvertida participación en  "Vatileaks" y cuando el IOR, el banco del Vaticano fue centro de irregularidades financieras. Que se siente en el olvido pensando que por alguna vez, sólo por una vez, tuvo la oportunidad de cambiar el rumbo de su Iglesia y no lo hizo, quizás por desidia, quizás por miedo o quizás porque simplemente no lo dejaron. Sea cual fuere el caso ahora me siento mejor. ¿Saben por qué? porque me gusta no ser la única que abandona, porque lo inconcebible para algunos se hizo realidad, porque no logré identificarme con esta casta eclesiástica por más que me lo impusieran, porque todos alguna vez y si lo creemos debemos decir y bien en alto: Hasta aquí, no va más! Ya no!

Bienvenido al club Benedicto!

Lessar.

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miércoles, marzo 17, 2010

La nueva tabla de Moisés

Hoy prendo la televisión, como cosa rara del día por eso de que la soledad es muy mala compañera, y el susurro de la pantalla chica hace se genere un eco amable mas bien sinónimo de comparsa. Prendo el aparato y no me sorprenden para nada las noticias del día, más bien malas que buenas, por eso son noticias; si fueran buenas se les llamarían anécdotas. En fin... que mientras organizaba mi día, frente al ordenador y con la televisión encendida una noticia, por demás sucia, se asomaba como sesión de comidilla entre interlocutores de programas periodísticos de medio rating. Un cura, uno más, de esos repulsivos, corrompidos y viciosos había hecho de las suyas durante veinte años de servicio "a Dios" en diversos colegios del País Vasco y Madrid. Otro pedófilo confeso... otro más, y van tres mil.

Según el Vaticano sólo hay tres mil denuncias en nueve años, de los cuales no todos están determinados como pedofília sino que también hay casos de efebofília (atracción sexual hacía adolescentes del mismo sexo). De estos tres mil sólo el 20% ha sido condenado en proceso penal, un 60% porque eran demasiado viejos no se les acusó, es decir, demasiado viejos para ir a la cárcel pero no eran viejos para cometer este tipo de delitos, si que podían; asi que no hubo proceso pero se emanaron contra ellos normas administrativas: no celebrar misa, no confesar, llevar una vida retirada.

A un 10% al Santo Padre le dio muchísima pena cesarlo de sus funciones autorizando un decreto de dimisión del estado clerical, "pobres", y el 10% que falta dimitieron ellos mismos porque no les quedaba de otra ya que habían sido agarrados con las manos en la masa o en los vídeos, esos sucios que sólo mentes enfermas y perversas pueden hacer con menores indefensos, que familias, creyentes también, han dejado en sus manos como equivalente a la confianza para ser educados en la Fe.

En España sólo tres sacerdotes han ingresado a la cárcel por abusar sexualmente de forma continuada de menores, de las muchas acusaciones que existen, lo increíble del asunto es que todos han sido apoyados incondicionalmente por sus obispos, aún ante la evidencia del crimen. El último caso no ha llamado por tanto mi atención más que los anteriores; pero sea dicho que los obispos en situaciones pasadas se habían manifestado por medio de notas de prensa, esta vez han dado la cara al menos algún clérigo ha manifestado su apoyo al que se ha declarado ya él mismo como pedófilo. Claro, entonces no entiendo cómo es defendido por alguno de sus hermanos de su Congregación de los Clérigos de San Viator cuando el susodicho, desde Chile, en donde ha sido detenido con más de 400 vídeos de niños, se ha declarado y aceptado culpable. Quizás el hermano de la congregación aún no se ha enterado por las noticias que el sacerdote en cuestión ya es un "marrano" confeso, y sigue apoyándose aún en lo que ellos denominan presunción de inocencia.

Tres mil casos de sacerdotes. Mi pregunta es ¿Cuántas víctimas? Vidas trastocadas, inocencias perdidas. ¿Qué pasa con estas víctimas? La mayoría se quedan en el anonimato porque la represión a posteriori por haber sido víctima de la pedofília es al ojo del pueblo, a veces, comidilla segura. Lamentable situación porque finalmente son las víctimas las que tienen que agachar la cabeza, esconderse, como si todo esto hubiere sido causado por ellas mismas.

El respeto por las creencias religiosas y personales sea dado, no cuestionado. Yo no las tengo ni las quiero, no me han demostrado aún nada, en cambio si existen evidencias del daño, y afectan más cuando ese daño es hacia menores porque son inocentes e indefensos, porque no se puede abusar de la confianza generada por una creencia, muchas veces impuesta pero que en resumen es la creencia familiar, y se deja en manos de aquellos en los que se cree lo más valioso que se tiene, en este caso, los hijos y la educación de los mismos. Es humillante pues que lo que se reciba a cambio sean comportamientos sucios y deplorables.

Y claro, me dirán algunos, dentro de todo sistema se cuelan gente de la peor calaña. La Iglesia no está exenta de ello y me parece correcto en tanto que sea la Iglesia quien lo reconozca y lo castigue como se debe, no con penalizaciones a medio hacer como aquella del "silencio" o retirarlos a la oración y ¡qué se yo!. Si ha cometido un delito, aceptarlo, juzgarlo y a la cárcel, así de simple. No habría porqué hacer excepciones.

Aquí me quedo, absorta por lo que leo, por los casos irlandeses, españoles, americanos, en fin... mejor no seguir. Me encanta leer a Richard Dawkins, ahora lo entiendo mejor y recomiendo su libro El espejismo de Dios, me atraen sus conjeturas, sus explicaciones y sus formas de entender las religiones. Un ateo confeso, de acuerdo, las creencias personales son muy personales, hasta ahí claro; pero no por eso dejan de ser sustanciales muchas de sus reflexiones acerca de Dios, Alá, Jahvé (o como se le quiera llamar) y las religiones en general. Una visión crítica pero sustentada, que va más allá de conflictos de Fe, porque si alguien los tuviere entonces no podría así como así leerlo.

La verdad no sé cuales son las nuevas tablas de Moisés, o si las habrá, pero seguro recuerdo alguna que me contarán aquellos a quienes mi madre entregó mi educación: No matarás. Y la pedofília, señores, hace más que matar, destruye el espíritu y deja marcas, muchas veces, imborrables.

Lessar.


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